LONDRES | MADRID.- La madre de Madeleine MacCann, la niña desaparecida en Portugal el pasado 3 de mayo, pasará a ser considerada sospechosa 'arguida' y no testigo por la Policía lusa. "Será declarada formalmente sospechosa", dijo Justine McGuinness, portavoz de la familia McCann.
Kate McCann, que ayer prestó declaración durante 11 horas en la comisaría de Portimao, responde esta mañana a nuevas preguntas de los agentes, que se disponen a interrogar también a su marido, Gerry McCann (a las 14.30 hora local).

La portavoz dijo que Kate McCann espera ser declarada 'arguida' o sospechosa oficial cuando se someta al nuevo interrogatorio.
Antes de que abandonara esta madrugada las dependencias policiales, los agentes dijeron a la mujer que tenían nuevas preguntas que hacerle que requerían que fuera interrogada en condición de 'arguida'. Ella tendrá derecho a permanecer en silencio.

La palabra portuguesa 'arguido' significa en términos jurídicos acusado o implicado y a efectos de la investigación policial, previa a la acción de los tribunales, supone que es sospechoso de estar relacionado con el delito.

La madre de la pequeña británica llegó acompañada de una familiar y su asesora de prensa a las dependencias de la Policía Judicial en Portimao, al sur del país. En medio de un pequeño tumulto de fotógrafos y cámaras de televisión y el abucheo de algunos de las decenas de curiosos que esperaban su llegada, Kate McCann, con aire muy serio, entró rápidamente a la sede policial esquivando las preguntas de la prensa.

La Policía decidió llamar a declarar por primera vez a los padres por separado tras conocer los análisis de manchas de sangre y otros restos biológicos encontrados en el apartamento, el coche y otros efectos de la pareja.

Madeleine McCann en una imagen tomada en marzo. (Foto: AP)

Madeleine McCann en una imagen tomada en marzo. (Foto: AP)

La policía tampoco ha revelado el contenido de esos análisis, practicados en un laboratorio forense de Reino Unido, y los medios lusos especulan con la posibilidad de que algunas de las muestras pertenecen a la niña.

La decisión policial de llamar a los padres a declarar se produjo nada más llegar a Portugal, el miércoles, los primeros resultados de las pruebas forenses.

"Está conmocionada y sorprendida de distintas formas. Primero de todo, porque una acusación de este tipo pueda hacerse contra ella. Y, obviamente, está preocupada porque esta línea de investigación pueda obstaculizar nuevos intentos para encontrar a Madeleine", dijo la portavoz, citada por la agencia británica PA.
Su cuñado John McCann calificó de "increíble" la posibilidad de que pueda ser considerada sospechosa, en declaraciones a la PA hechas desde Glasgow (Escocia).

Restos de sangre y olor de cadáver

La investigación tomó una nueva dirección cuando en agosto pasado unos perros especialmente entrenados en Reino Unido detectaron pequeños restos de sangre y olor de cadáver en el apartamento y en efectos personales del matrimonio McCann.
Según medios de Lisboa los informes del laboratorio de Birmingham aportan indicios de que los restos biológicos encontrados en el maletero de un coche alquilado por los McCann después de la desaparición de la niña son de Madeleine, aunque no lo establecen con total certeza.

El rastro de cadáver detectado por los perros ha llevado además a la policía a analizar fibras de un sofá del apartamento de los McCann y del peluche favorito de Madeleine, que su madre lleva siempre en la mano incluso al comparecer a los últimos interrogatorios.

Según fuentes policiales los detectives repasan ahora en los interrogatorios toda la secuencia de la desaparición de la niña y la prensa local cree que están analizando escuchas telefónicas y correos electrónicos del matrimonio y de su entorno.

Una pareja muy católica

Los McCann, una pareja británica muy católica, acudieron con un grupo de amigos, la mayoría médicos como ellos, a pasar unas semanas de vacaciones en un complejo turístico de Playa de la Luz, en el Algarve portugués.

Su hija desapareció cuando dormía junto a sus dos hermanos gemelos de 2 años mientras los padres cenaban con los amigos en un restaurante cercano.

En cuatro meses de investigación y en medio de una gran campaña mediática lanzada por los padres para buscar a su hija en varios países, la policía portuguesa sólo consideró sospechoso a un británico, Robert Murat, que habitaba una casa cercana al apartamento de los McCann.

Ahora los análisis de las últimas pruebas y los interrogatorios a la madre apuntan a que el caso ha dado un giro radical y la policía centra sus sospechas en los padres y el grupo de amigos que les acompañó en las vacaciones.

En las últimas semanas la prensa lusa, con supuestas filtraciones policiales, especuló con que Madeleine hubiera muerto en un accidente o incluso por efecto de tranquilizantes administrados por sus padres antes de salir a cenar, y los McCann reaccionaron con indignación y anunciaron demandas contra los medios.


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